theChefKing visita Madrid (2a parte): Los chefs aterrizan en Júpiter

El dependiente de Jupiter Juegos se encontraba colocando artículos en la estantería detrás del mostrador cuando escuchó una voz aguda que le reclamaba. Se trataba de un chico alto y delgado y al girarse quedó erarezido que de que no ver a nadie. Bajó la vista y vió entonces unos gorros blancos que asomaban ligeramente por detrás del mostrador.

“¡Ostras! ¡Pitufos!” Esclamó con sorpresa.

“Error” Exclamó con voz metálica Robochef.

“Grrr” Gruñó DinoChef.

“Se equivoca señor, somos los pequeños chefs” Le rectificó de forma tímida Unnichef, quien se ruborizó al encontrar su mirada con la del joven.

Megachef se levantó del suelo levitando lentamente alzándose hasta la misma altura del dependiente. Cruzó sus brazos y tras unos segundos de pausa le miró y le mostró su sonrisa resplandeciente (chuiiín). “Estamos buscando a Alfonso Rey del Dado Rúnico”. Le preguntó.

“¡Oh claro! ¡Ahora me doy cuenta! ¡Sois los famosos y archiconidos cocineros del juego theChefKing!” Exclamó el dependiente al reconocer por fin a los pequeños visitantes. “Alfonso está en la parte de arriba” Añadió a continuación señalando en la dirección.

Jupiter Juegos era una tienda bastante amplia. Su entrada era muy alta y estaba repleta de artículos diversos de merchandising, colección y juguetes creativos como peluches, cartas coleccionables y legos. Al fondo había una gran zona de estanterías repletas de juegos de mesa de todo tipo que estaba dividida por secciones. Unas escaleras te permitían acceder a la parte superior donde se encontraba una zona con muchas mesas y un mueble repleto de juegos componía una extensa ludoteca.

Tras firmarle varios autógrafos al dependiente los chefs se dirigieron a la parte superior de la tienda. Allí se encontraban varias personas jugando a varios juegos de mesa. Robochef escaneó los rostros de los presentes y reconoció a Alfonso Rey después de que su su software de reconocimiento facial se lo indicara con un 98% de éxito (el 2% de margen de error era porque no llevaba las gafas de sol que aparecían en su perfil de facebook).

Alfonso se dirigió a ellos de inmediato y les saludó calurosamente. Los pequeños chefs enseguida se encontraron muy cómodos. Alfonso era una persona superagradable que les trató con mucha hospitalidad. Hablaron un poco de todo: de la asociación, de sus inicios, de los proyectos. También les presentó al resto de los presentes, como los chicos de El Baúl del Tiempo que también estaban allí y que enseguida se mostraron muy interesados y se prestaron voluntarios a probar el juego.

Durante la partida de demostración de theChefKing algún Muppet de La Mazmorra de Pacheco (de color azul claro) y también otros se sumaron a curiosearA los pequeños chefs les pareció que todos se lo pasaron muy bien. El ganador fue Dinochef pero seguido de cerca por Mega, quien en última hora decició cambiar sus huevos fritos con chorizo por una ensalada y consiguió también un menú muy pero que muy saludable.

Se encontraban comentado la partida y los detalles del juego cuando la puerta de Jupiter Juegos se abrió lentamente con un chirrio. El cielo se escureció y a las afueras el Monte del Destino arrojaba lava y cenizas. Los orcos gorgoteaban a cientos y se abarrotaron en la cristalera de la tienda. El silenció reinó repentinamente sólo interrumpido por el sonido de poderosos pasos. Fue entonces cuando desde el mísmiso Mordor ella entró.

(continuará….)

 

 

 

 

theCHEF KING visita Madrid (parte1): Cocineros al Tren

En aquella mañana justo cuando el sol empezaba a asomar en el horizonte, los pequeños chefs se montaron en el coche dirección a la estación.

La noche anterior su jefe y diseñador David les había encomendado una tarea muy importante. David había contactado con Alfonso Rey de la asociación de El Dado Rúnico en Madrid concertado una visita para mostrarle el juego theChef King. Alfonso había sido muy amable y había promovido el evento para que, a pesar de ser un lunes, acudiera el máximo de gente que fuera posible. Dino Chef, Mega Chef, Unni Chef y Robo Chef estaban muy entusiasmados de poder hacer otra demostración pero también un poco nerviosos de poder cumplir con las espectativas.

Llegados a la estación de Sants de Barcelona, los cocineros de despidieron de David. El pobre Unni Chef no pudo contener las lágrimas pero tanto Dino como Mega pudieron consolarlo. Robo Chef habló con los diferentes paneles electrónicos de la estación para localizar el andén donde llegaría el tren de alta velocidad. El AVE llegó puntual como un reloj, pero claro, se trataba de un tren muy diferente a los impredicibles trenes de cercanías. Una azafata muy amable les indicó a los pequeños el vagón que les correspondía.

La verdad es que poco a poco el vagón empezó a llenarse de gente que también se dirigía a Madrid. Se conoce que en la ciudad se celebraba un evento internacional muy importante durante esa semana al cual acudía gente de toda España y del extranjero. El ambiente hizo que cualquier vestigio de somnolencia desapareciera y Unni Chef recuperó el ánimo al ver todas esas banderas de rayas arcoiris tan monas. Mega Chef que era muy activo fortalecía sus músculos haciendo sesiones de flexiones pero se distrajo en el momento que le pusieron una película de superhéroes en la pantalla. Dino Chef olió el carrito del buffet ya desde el otro vagón y se le hizo la boca agua cuando vio al azafato entrar por la puerta. Distraido sirviendo al famélico cliente, el asistente no notó de que un Picón infiltrado se agenciaba unos deliciosos bollos. Por su parte Robo Chef intentó entablar conversación con el carrito de la comida, pero al parecer no era muy hablador o tenía demasiados pocos chips.

Llegando a destino en solo 3 horas, y cumpliendo el horario establecido, los chiquitines siguieron a la muchedumbre por la estación de Atocha por inercia. La estación era muy grande y se encontraron un poco desorientados. Por suerte Robo Chef trajo descargada su aplicación de Buble-Maps que les ayudó a guiarse y al poco supieron que dirección tomar. El Dado Rúnico les esperaba así que se pusieron en marcha sin más dilación.

(continuará…)